sábado, 31 de marzo de 2012

A los secuestradores de Rajoy

No hay pena más grande para España que la falta de su presidente. Así lo señalan los últimos sondeos del CIS, que colocan su ausencia por encima del paro o la corrupción en el listado de los principales desvelos de los españoles. Hay que entenderlo. Ha pasado tanto tiempo ya que algunas generaciones, nacidas hace menos de cien días, no lo han visto nunca. Está España huérfana de padre y no hay nadie que no le eche de menos.
Algunos comienzan a sospechar. Ven salir a los ministros -unas veces Soria o de Guindos, otras Montoro (“¿Ése es Rajoy, papá?”, preguntan los pequeños)- y no dicen nada de su paradero. Sigue en Público