lunes, 26 de marzo de 2012

Andalucía da impulso a la huelga

Mariano Rajoy se fue a dormir anoche confiado. Podemos imaginarlo cenando pronto, fumando un puro después del postre y fantaseando entre aros de humo -de verdadero humo- con un gobierno conservador en Andalucía por primera vez en democracia. Tan claro lo veía que no necesitaba esperar el recuento. Así que se metió en la cama abrazado a las encuestas, los resultados de noviembre y la lápida de Griñán, cuyo cadáver ya se descomponía en la maraña de los ERE y las décadas de desgaste socialista. Para qué preocuparse, debió de pensar. Pero a media noche el teléfono del presidente sonó. Era Javier Arenas: “No he conseguido la mayoría absoluta”, le oyó decir. Se miró los pies y el agua le llegaba a los tobillos: se había abierto una fuga en su estrategia de gobernar sin mancharse los zapatos. Sigue en Público