¿Pueden España y las democracias europeas sobrevivir a un estancamiento prolongado de la economía?
Este reproche al oficio de las tijeras no es un ataque incendiario contra las peluqueras (o peluqueros: tantos miembros como ‘miembras’ hay en el oficio). Tampoco es una venganza por un trasquilón mal curado ni un alegato estético por el corte a navaja o la técnica del mechero, aunque de navajazos hablo y quemados estemos. Lo que hay aquí es un intento, perdón por la mala educación, de señalar con el dedo. ¿A quién? A personajes mitológicos que provocan sufrimientos reales: hadas de la austeridad y peluqueros de presupuestos: montoros y rajoys ‘manostijeras’ del mundo; zapateros y rubalcabas, barberos.
De un tiempo a esta parte, PSOE y PP (en adelante, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy) han tratado de vendernos que el oficio de recortar el gasto público nos sacaría de la crisis y que no había otro tratamiento de choque posible. También dijeron que los recortes no tienen ideologías. Que son como el amor o el onanismo, como los colores, como tener un perro. Cosas irrenunciables. Pero no, la apología del déficit cero en tiempos de crisis no es neutra: es un axioma neoliberal (de la escuela austriaca de pensamiento) que pseudosocialistas y neoconservadores han aplicado con fervor religioso.
Así, en lo que dura un “me cueste lo que me cueste”, Zapatero entró en trance y, con los ojos en blanco y azotándose a sí mismo en la espalda ensangrentada de los españoles, recortó 15.000 millones de euros. Y Rajoy, que la tiene más larga (la tijera), lleva ya 16.000 millones y amenaza con llegar a 40.000 millones. Los dos tenían una revelación: se les apareció una noche el hada de la austeridad, Angela Merkel, prometiéndoles redención, crecimiento y paz en los mercados. Tan espectacular hubo de ser esa imagen de la canciller alemana con mallas rosas, alitas y una varita en la mano que llevaron la regla del déficit cero a la Constitución... Continuar leyendo en diario Siglo XXI
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