Fíjense en la gélida composición de la fotografía. Una clase de jóvenes derrocha mantas y moco ante un señor, posiblemente un profesor o un comisario político del frío (o menos probable: un técnico calefactor), que se perfila fríamente hacia una esquina con gesto pétreo e indefinido, lo mismo puede haber descubierto a un alumno copión que tirita fuera de cuadro o estar sopesando si la mesa del fondo ardería bien en un bidón.
Frente a él, sus alumnos. Generación acostumbrada a vivir por encima de sus posibilidades que es hermana e hija de otras acostumbradas a vivir por encima de... Continuar leyendo en Diario Siglo XXI
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