El bipartidismo arrasa con el 15M / España le quita la tijera del Estado del bienestar al PSOE y se la pasa al PP/ IU festeja más que avanza / La corrupción, premiada
Se hacía difícil reconocer a España entre manifestaciones, asambleas y debates ciudadanos. Las elecciones han pasado y han puesto las cosas en su sitio: por fin aparece España, el país que conocemos. Toca hacer balance tras la fiesta de la democracia.
Hacer análisis electorales es hablar de la política de mentirijillas. Es hablar de escaños o alcaldes, de programas políticos que no escriben los grandes candidatos y que no se leen los votantes masivos. Es hablar de discursos que no dicen nada... De repartirse el pastel, en definitiva. Reducida la democracia a eso, es hora de sacar conclusiones. El primer mensaje que dejan las elecciones es rotundo: el turnismo avanza devorando campamentos de ciudadanos indignados. El segundo mensaje es obvio: El PSOE se desploma y el Partido Popular arrasa. A veces bipartidismo, a veces monopartidismo. Nadie debe estar más asustado hoy que ayer. Tampoco más tranquilo.
PP. “Mañana me voy a poner a trabajar”, decía Mariano Rajoy tras pintar de azul el mapa electoral de ayer y situar al PP más de 9 puntos por delante del PSOE. Casi sonaba a la disculpa del perezoso al que sorprenden tumbado en el sofá. Ya es hora de que lo haga, dirán algunos. Dentro de un tiempo todos preferiremos que hubiese seguido con la hamaca y el puro. Lo único que se conoce de su programa es que aplicará un plan de recortes del Estado del bienestar como el que hizo David Cameron en Reino Unido. Esto es: miles de despidos en el sector público, tasas universitarias sometidas a la tabla de multiplicar del dos y el tres, vivienda social más cara... así hasta 20.000 millones de euros. “Yo haría algo similar en España”, dijo en El País. Tras el balcón de la victoria, Mariano esconde las tijeras. Que nadie espere tirabuzones, el trasquilón público está de moda.
PSOE. Tocado y hundido. El Partido Socialista vive de las apariencias de su apellido y cuando su actuación en el escenario se parece demasiado a lo que hace tras el telón se desinfla. Que Zapatero entrase ayer a Ferraz acompañado de un consejero de la privatizada Telefónica es la foto de la noche, la que explica el desplome del PSOE.
Cuando la economía marcha sola, las propuestas sociales del PSOE, que se deberían dar por descontado en un gobierno progresista, calan en la sociedad porque el PP nunca las pondría en marcha por su apego al votante de sotanas. Ningún simpatizante de izquierdas puede oponerse a modernizar la ley del aborto, a crear una ley contra la violencia de género, a la legalización del matrimonio homosexual, a una ley de dependencia (con escasos recursos) o una ley de Memoria Histórica (al final descafeinada y, por tanto, irrelevante). Son temas de consenso, de aplauso fácil, de un gobierno de rostro amable.
Pero esas medidas apenas tocan la estructura económica del país ni producen cambios relevantes en los derechos laborales o en el fortalecimiento de las estructuras del Estado, donde debían distanciarse las opciones de derecha y de izquierdas. Así, los socialistas comenzaron a hundirse el día que Zapatero mostró en público lo que el PSOE era en privado: un partido liberal sometido a los mercados. El día que acometió el mayor recorte de la historia de la democracia española, hace un año. Es hora de primarias, de que la careta se la ponga otro, en defintiva. De refundación nadie habla.
IU y otros. Izquierda Unida recupera 200.000 votos desde los anteriores comicios autonómicos. Y Cayo Lara se felicita porque se consolida como tercera fuerza política. El problema es que a base de consolidarse se fosiliza en un techo electoral que no llega al millón y medio de votos. Tras la caída en picado del partido todo avance es bueno, pero salir del coma a cuidados intensivos no es como para bañarse desnudo en Cibeles. Los avances electorales de IU siempre han llegado cuando el PSOE se hunde en las encuestas, como es el caso, o cuando gana por goleada y el PP no tiene opciones de disputarle las elecciones. Cuando los sondeos se igualan, IU se hunde en el barro del voto útil. El problema es que del mayor hundimiento de la historia del PSOE, IU ha capitalizado menos de un 1%, que es el porcentaje en que mejora sus resultados. En plena revolución del 15M esto no parece un cambio drástico de tendencia para IU.
El mejor ejemplo de este crecimiento inestable es Madrid. Esperanza Aguirre amplía su mayoría absoluta y el PSOE pierde unos 200.000 votos. IU sube dos escaños (de 11 a 13), arañando 22.000 votos. Palmaditas en la espalda en la coalición pero un dato alarmante: UPyD, de Rosa Díez, aparece en la escena ganando ocho diputados. Otras preocupaciones para IU: pierde la alcaldía de Córdoba con estrépito, su mayor fortín, y pierde poder de influencia en gobiernos como el de Sevilla y otras plazas. Los resultados de IU son como para meterlos al congelador. Aunque puede ser un principio de la vuelta a tiempos mejores.
Entre el resto de formaciones cabe destacar a Bildu en el País Vasco, que obtiene más concejales que nadie (953) y obtiene 74 alcaldías y 22 mayorías simples. El segundo partido más votado, tras el PNV, y cuyo papel en el final de ETA será mirado con lupa. De momento, cambia todo el panorama político de Euskadi.
La población y el 15M. Lo que pasó ayer es España, sin más. En el protocolo de la resaca electoral toca siempre decir que el pueblo es sabio y soberano. A mí, sin embargo, me dan retortijones. Se revalidan mayorías absolutas de comunidades enfangadas por la corrupción y los imputados de la trama Gürtel u otras como el caso Brugal. Es el caso de Valencia, donde los Camps y los Fabras (el fabrismo no termina con Carlos Fabra, como el mismo ha dicho) seguirán campando a sus anchas; o Madrid, donde las mayorías de ayuntamientos del PP cuyas arcas han sido arrasadas por El bigotes, Correa y cía se renuevan con fuerza: Pozuelo de Alarcón, Majadahonda, Arganda del Rey, Las Rozas y Boadilla del Monte.
Tras días y días de protestas en las calles pidiendo democracia real todo sigue igual. Bipartidismo ramplón. La abstención, rozando el 34%, sigue siendo la misma. Los votos en blanco o nulos, testimoniales. La movilización ciudadana del 15M ha alimentado el debate -lo que es un logro- pero se confirma lo de siempre: 20.000 personas en Madrid o unas 200.000 en España (y el extranjero) no son una revolución popular, sino una revolución de élites. Minorías preocupadas, que se movilizan. El resto sigue siendo pan y circo. Aun así el 15M ha sido un buen intento que no ha terminado y que se ha ganado la oportunidad quijotesca y conmovedora de seguir levantando pesos muertos de los sillones de este país.

4 comentarios:
Coincido bastante con tu visión. Para no repetirme, esto es lo que escribí esta mañana en un foro:
El problema grave empieza cuando conoces a familias de clase media-baja que son del PP. Barrios obreros de toda la vida donde ha salido el PP de goleada.
Lo que no entiendo ahora mismo es por qué Intereconomía y la Cope se ponían tan nerviosos con las acampadas: ¿no se daban cuenta de que el movimiento no dejaba de beneficiarles? Apolíticos o no, lo que está claro es que los "indignados" son potenciales votantes de la izquierda, pero muy difícilmente de la derecha. Si hablan de "no votar a partidos mayoritarios", está claro que el que pierde es el PSOE. Y los resultados así lo confirman. Otro de sus principios "votar a partidos minoritarios": no ha servido de nada. IU ha salido beneficiado un poquito, casi nada. Por otro lado, en Córdoba, su particular Meca, les han jodido pero bien. Y los partidos que apoyan abolir la Ley d´Hondt tampoco han salido adelante.
De todas maneras, es muy pronto para medir el calado del movimiento dentro de la sociedad española. Son solo 10 días. Viéndolo de manera práctica, los únicos que pueden hacer caso a sus propuestas sería el PSOE, viendo el batacazo descomunal que todos vemos venir para dentro de un año. Intentarán absorberlos, de un modo u otro. Si los absorben, traicionarán su espíritu inicial (idealista o lo que queráis). Si no... sólo les queda iniciar actuaciones mucho más drásticas y radicales. Y en cuanto empiecen, el PP los va a demonizar (aún más) y a convertirlos en terroristas mediáticos.
No veo mucho futuro, en definitiva. Nunca he sido un ingenuo respecto a todo esto, pero nunca lo he visto mal, al contrario: era una respuesta en cierto modo lógica, necesaria. Una sociedad que no se levanta ante tal desempleo es una sociedad enferma, qué queréis que os diga. Pero jode ver cómo se unen perroflautas, la FALANGE y los típicos conspiranoicos y personajillos... Su mayor virtud fue su mayor defecto: la horizontalidad. Yo creo que deberían dejar de hablar en nombre de los "ciudadanos", porque está claro que el ciudadano medio, por los resultados electorales, quiere otra cosa.
Tenemos los políticos que nos merecemos, en definitiva.
Un saludo
Estoy de acuerdo en que electoralmente es la derecha la beneficiaria inmediata de este movimiento, ya que esa sensibilidad social suele estar en la izquierda. Pero de lo que se trata es mirar a largo plazo, y un movimiento como este que mantuviese la coherencia podía limpiar mucho barro...
En lo que difiero es en que el PSOE pueda captar este movimiento. Tengo la sensación que ni IU puede hacerlo. Su independencia y su horizontalidad son su mejor valor, aunque deberán buscar una forma de encauzar esas energías.
Un saludo.
Buenas. Me ha gustado mucho tu artículo. Ando liado, en unos días, entro al debate. Prometido.
Un saludo
PD: muy bueno el último artículo de Público
Bueno, bueno... se llena mi blog de gente importante (ya te felicitaré en persona el día 2, que estoy por allí). ¿Andas liado? Espero que no con viajes a Aranjuez, jeje.
Entra al debate, entra... hasta que perdamos el conocimiento jeje. Me alegra que te haya gustado el artículo y el reportaje de los exiliados.
Un abrazo,
Jesús
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