domingo, 9 de enero de 2011

De leyes sin humo (antitabaco) y humo en las leyes (antidiscriminación)

Estos últimos días trotaron por el cielo parisino unas nubes menos grises de lo habitual. “Va a salir el sol”, pensé, iluso. Luego me entero de que la meteorología no va a cambiar, que su inusual aspecto blanquecino se debe a que provienen de una nueva España, una España sin humo en los bares, discotecas y restaurantes a la que el socialismo ha expropiado el derecho individual a fumar si le viene en gana. Confiscadas por el régimen sus nubes de Ducados, leo en los periódicos la indignación del pueblo ante esa intromisión del Estado en su vida privada: “¡Se trata de poder elegir!”, dicen.

El crepitar de los ánimos españoles tiene su eco en Francia, donde llegan noticias preocupantes: hay establecimientos declarándose en rebeldía contra la ley y las gentes se están peleando a ambos lados de las barras. Llamo a casa para ver si están bien en medio de tan revuelto clima social. Me cuentan que la muchedumbre ha hecho tronar con rabia sus panderetas porque Zapatero primero les quitó el pan y luego el tabaco con el que matar el hambre y el tiempo en las filas del antiguo Inem.

Es una dramática revuelta de la España alquitranada, que no quiere que les pase como a los fumadores pasivos, esos timoratos sin humo en las venas que durante años no defendieron su derecho a volver a casa sin tener la garganta irritada y la ropa impregnada del olor de los cigarrillos de amigos, enemigos y desconocidos que, con igual consideración y respeto, han exhalado sobre ellos su derecho a fumar. De ninguna manera. El pueblo no dejará que se vayan impunes los que cercenan su derecho al ‘piti’ en los bares, nada impedirá que los no fumadores tengan, como es menester, los ojos rojos y llorosos, que sus pulmones aspiren el humo de la libertad y saboreen la gratuita nicotina que les regala la minoría fumadora del país previo paso por su baba, caries y mocos, que para eso son libres de expulsar sus humos por el orificio que les venga en gana. De los Pirineos para arriba no se puede fumar en los establecimientos hosteleros en casi ningún país (bienvenidos a Europa), da igual, España debe ser la reserva espiritual de los fumadores de Occidente. Cada año mueren en España 3.000 fumadores pasivos como consecuencia directa del humo del tabaco. Arriba España, ¡qué demonios!

Aquí debería terminar este artículo, pero aún me quedan palabras para tranquilizar a la cruzada del humo. Estén tranquilos. Ha trascendido también la noticia de que el Gobierno español acaba de aprobar una ley contra la discriminación. Una ley que viene a decir lo que ya se dijo en la Constitución de 1978: que nadie puede ser discriminado por razones “de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Ya es ilegal discriminar, otra cosa es que no se cumpla la Constitución. Volver a repetir en más párrafos un mismo derecho no va a resolver las flagrantes violaciones de su artículo 14. Pero ¿cómo estar en contra de esta ley con un texto tan bello, noble y progresista? Tranquilos los fumadores, será por humo en España...

4 comentarios:

Tomás dijo...

Un sarcático punto de vista de amena lectura con carga de profundidad. Genial, como siempre. Un abrazo, amigo.

Jesús Moreno Abad dijo...

Qué agradable es comprobar que mentes pensantes como la tuya, Tomás, siguen visitando este blog.

Un abrazo, amigo.

Twat Boy dijo...

Por fin una ley valiente que completa la anterior, que no se atrevió a llegar tan lejos. Por el paro no hay movilizaciones, se apoya un estado de alarma para poder coger un avión e ir de vacaciones, tragamos con pérdida de derechos laborales y sociales pero por el tabaco el debate está en la calle, la España de pandereta y que no entiende de prioridades. Lo bueno es que este debate se consume como un cigarro...
Un saludo.

Jesús Moreno Abad dijo...

Pues sí, Twat Boy, con el paro no se mueve nadie. España va a impulsos... no siempre inteligentes.

UN saludo.