Como todos roban, mejor que roben los míos
La vida política española goza de una mala salud de hierro basada, por lo visto, en la tolerancia a la corrupción. Lo que debería ser la Espada de Damocles de la legitimidad política viene, sin embargo, a ser un mecanismo de cohesión ideológica para unos ciudadanos incondicionales con quien les roba el pan y la sal. Así queda de manifiesto en los comportamientos electorales de la ciudadanía o en la actuación de los partidos con los cargos que meten la mano en la hucha de las autonomías que es este país. El mensaje es rotundo y bananero: “Como todos roban, mejor que me roben los míos”.
Lo hemos visto en estas elecciones europeas. El partido que actualmente está en la picota mediática de la corrupción, el Partido Popular, fagotizado por el Caso Gürtel -que se extiende cual nuevo chapapote por Madrid y Valencia-, y perseguido por la eterna presunta prevariación de Carlos Fabra o por los casos de espionaje, se convierte en el grupo más votado de los pasados comicios. Parece haber sido absuelto por aclamación popular, ya que “a la gente no le interesa por lo que seamos juzgados”, como declaró Fabra, un personaje político que parece salido de una película de casinos.
El trato que los partidos y sus fontaneros hacen de sus casos de corrupción apuntala esta tendencia. El Partido Popular aparta de la dirección a los procesados en Madrid, manteniéndolos sin embargo como diputados en la Asamblea, mientras a Camps lo atan en el trono presidencial pese a ser apuntado por el mismo dedo judicial, confiando quizás en que el emperador cuando vuelva del sastre estará desnudo.
Como se puede ver, la firmeza para los políticos es una cara constreñida ante las cámaras apoyada firmemente en una frase tipo: “nosotros no somos como ellos; tolerancia cero con la corrupción”. Frases así pronunció Rajoy –y pronunciará- antes de pasearse en pleno proceso electoral del brazo del imputado presidente de la Diputación Provincial de Castellón, como si ambos salieran de la escena final de la película Bienvenidos Mr. Marshall. La corrupción es un activo político que cotiza al alza, y la España plural (entiéndase plural como bipartidista) tiene un camión repleto de ese oro.
La estrategia no es nueva, ya la aplicó el PSOE en los 90. Para sonrojo de las hemerotecas quedarán las imágenes de los Barones Rojos del PSOE acompañando a Barrionuevo y Vera a las puertas de una cárcel de Guadalajara como si en vez de ir a cumplir condena por terrorismo de estado (GAL) o malversación de fondos públicos (Fondos Reservados) fueran a entrar a la casa de Gran Hermano. Una vez llegados a las puertas del penal, estos dirigentes deberían haber sopesado llevar sus aplausos y su compañía hasta unos metros más adentro del umbral de las rejas. Eso, por otra parte, podría haber supuesto una mayoría absoluta aplastante.
Porque el electorado parece bien domado y forma parte del ejercito de las siglas, perdiendo así su condición de ciudadanos. No es raro ver a multitudes cofrades acompañar a un imputado hasta las puertas de los juzgados, como si de una procesión de la señora de la gaviota o la rosa se tratara; o ver cómo se aplaude al alcalde de turno cuando se lo lleva esposado la Guardia Civil, como si en vez de ir camino del trullo por robar a sus paisanos fuera a inaugurar unas viviendas de protección oficial. Todas estas imágenes deberían emitirse en blanco y negro y acompañadas por música de pandereta, son sumamente representativas del sentir nacional.
En definitiva, a la democracia española le quedan varios lustros para ver a sus “electores” castigando la corrupción como han hecho los “ciudadanos” ingleses, hundiendo al Partido Laborista por ser amigos de lo ajeno. Aquí hubiéramos gritado hasta al conserje de Westminster aquello de “¡Presidente, Presidente!”. 
lunes 15 de junio de 2009
Como todos roban, mejor que roben los míos
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10 comentarios:
Faltan calificativos para nombrar la situación que tan a las claras describes. Es patético, pero sobre todo preocupante, esta inversión de valores: se aplaude al corrupto y se ningunea al honesto. Los modelos subvertidos, que no subversivos.
Parece como una moda. Aunque más bien parece un repliegue de identidades, de los míos por encima de lo que sea, aunque no se tenga muy claro porqué son los míos, que defienden y en qué me beneficia lo que hacen o dejan de hacer.
Yo creo que al agua de botella, o del grifo, donde todavía se pueda beber, le ponen algo, una especie de soma, lo que tomaba aquella sociedad alienada del mundo feliz de A. Huxley. ¿Camina esta sociedad hacia ese futuro?
Salud, amigo Jesús
Hola Jesús.
Disculpa el tiempo que llevo sin escribir en tu blog, y el hecho de que no te haya contestado en el mío.
Lo cierto es que ando muy liada, y muchas veces, cuando termino de leer los post no me quedan fuerzas para contestar. (que no ganas!!)
No voy a contestarte sobre este, pues no lo he leído al completo, pero no quería dejar de pasar por lo menos a saludarte....
Prometo volver con más tiempo, ok?
Un abrazo
Ya echaba de menos tus magníficos escritos y que siempre tienen ese toque de ironía, pero siempre cargados de verdad. Y en este caso lo has definido muy bien "Como todos roban, mejor que roben los míos"...incomprensible, pero así es sobre todo cuando la corrupción viene de la derecha, aquí en vez de voto castigo, es voto de apoyo a robar más...una vergüenza. Un beso
Hola a los tres,
Tomás: Efectivamente, tu ejemplo de la novela de Huxley describe a la perfección lo que ocurre. Yo tampoco lo entiendo, quizás falta de cultura democrática...
Isa:No te preocupes mujer, si es que el tema de los blogs está hecho para que no demos abasto con ellos, jeje. Nos seguimos leyendo (cuando podamos).
Saiza: Hola Saiza, el tema de la ironía es casi para no volverme loco ante esta sociedad, que parece que no castiga a sus corruptos porque piensan que ellos harían lo mismo si pudieran. Sociedad de Valores, que lo llamarían los de la SGAE.
Un abrazo para todos.
Jeje, menos mal que alguien está de acuerdo conmigo. Creí que todos apoyaban a los mas corruptos. Al menos eso demuestran las urnas. Esperos que no sean un fiel reflejo de nuestra realidad.
Besos
Arancha
He entrado para darte una mala noticia. Tengo idea de que conocías a Miguel, creo que por él te conocí.
La cuestión es que en el blog de Miguel "pasa y opina..." han colocado un texto diciendo que ha muerto. Así, coincidiendo con la muerte de Vicente Ferrer, a quien él dedicó su última entrada (fechada en 25 de marzo) Pone que fue un accidente de tráfico y que murió ¡el 28 de marzo! Me he quedado patitiesa y les he dedicado un texto a ambos, breve, no me sale más. Un beso PAQUITA
Hola...
Paquita, ¿qué me dices? La verdad es que sólo nos conocíamos de haber intercambiado algún mensaje en nuestros blogs, pero me dejas con un nudo en el estomago. Cómo es la vida...
No tenía ni idea, me produce una tristeza grande... no encuentro palabras.
Un beso.
Desafortunadamente, la corrupción es un problema casi global. :-((
Efectivamente Szise, es un problema que persiste en los partidos y al que no le ponen mano dura porque asumen que no tiene coste electoral.
Un saludo.
Hola Jesús, tarde he llegado, andaba por otras corrupciones...las Argentinas, que tanto se le parecen.
Excelente entrada!
Un beso grande
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