Los lunes al sol son una reliquia que se ha perdido sin saberlo. Pura
arqueología de lo retro. Esa exposición al fruncimiento desabrido de
cejas sólo se encuentra ya en formato VHS, igual que el consiguiente
bronceado que nos hacía iguales ante la ley a parados y paletas de la
construcción, a la sazón, las únicas dos Españas, que no tenían más
diferencia insalvable que el límite horizontal de la pigmentación: unos
eran de raya de hombreras; los otros, irredentos de la manga corta. Todo lo demás era subirse al andamio o buscar uno libre mientras durara la música de la burbuja inmobiliaria. Parados y paletas, ya digo. Dos Españas. La misma. SIGUE EN PÚBLICO
lunes, 20 de mayo de 2013
viernes, 10 de mayo de 2013
La 'rusiandad' del PSOE
No hay moscovita que sea más ruso que el PSOE en la oposición.
Sus consignas y letras programáticas adquieren impronunciabilidad
cirílica nada más verse despojadas del calor de la calefacción
centralizada de Moncloa. Es salir a la calle y saberles el alma a vodka y
el aliento a socialismo (algunos dudan, entre ellos usted, malvado
lector, de si no será al revés). Eso sí, una vez de vuelta al poder, el
Palacio de Invierno suele sufrir de extrañas melancolías atmosféricas
que le hacen retroceder una estación: se instala allí, como un suspiro,
un inoportuno otoño que deshoja el puño y la rosa. SIGUE EN PÚBLICO
viernes, 3 de mayo de 2013
¿Es Rajoy un bobo solemne?
Recuerdo los tiempos en que Rajoy trataba de ser un Ultrasur parlamentario.
Qué no habrá hecho este hombre para ser presidente del Gobierno.
Aconsejado por sus modistos electorales, se calzaba las botas de caña
alta y su bomber de chaqueta cruzada y corbata a juego para
subir a las gradas del hemiciclo presto a armar bronca, a dejarse la
garganta y los modales de buen chico de familia conservadora.
En aquel tiempo de loca oposición se empleaba todo lo a fondo que le permitía su estilo desalinizado, pero Mariano no podía evitar sentirse a miles de millas de su zona de confort, fuera de lugar, como el niño tímido e ignorado que se levanta de repente en mitad de la clase para contar a destiempo un chiste malo que sólo empeora su situación.
Él quería el aplauso de la pandilla. Sólo eso. Y ser presidente. Eso también. ¿Es que era mucho pedir? Pero la grada de Pujalte, Montoro y Trillo sólo bramaba y sacaba bengalas si decía barbaridades. Aunque el pobre Rajoy tuviese que soltarlas con los mofletes sonrojados y mientras apretaba con el dedo las gafas, llevándolas contra el entrecejo, más como un tic de nerviosa incomodidad que en respuesta a una montura mal ajustada. (SIGUE EN PÚBLICO)
En aquel tiempo de loca oposición se empleaba todo lo a fondo que le permitía su estilo desalinizado, pero Mariano no podía evitar sentirse a miles de millas de su zona de confort, fuera de lugar, como el niño tímido e ignorado que se levanta de repente en mitad de la clase para contar a destiempo un chiste malo que sólo empeora su situación.
Él quería el aplauso de la pandilla. Sólo eso. Y ser presidente. Eso también. ¿Es que era mucho pedir? Pero la grada de Pujalte, Montoro y Trillo sólo bramaba y sacaba bengalas si decía barbaridades. Aunque el pobre Rajoy tuviese que soltarlas con los mofletes sonrojados y mientras apretaba con el dedo las gafas, llevándolas contra el entrecejo, más como un tic de nerviosa incomodidad que en respuesta a una montura mal ajustada. (SIGUE EN PÚBLICO)
jueves, 25 de abril de 2013
Alquimistas del olvido
Lo malo del olvido es que no tiene cura. No hay medicina interna que lo
sane cuando lo invade todo. Y aun así andamos por los rincones anhelando
amnesia. Nos sentamos muy serios en el sofá del salón y apretamos el
estómago con la esperanza de que los ácidos gástricos deshagan algo
etéreo que ni siquiera puede habitar en las vísceras: un recuerdo. Pero
ahí lo sentimos y desde ahí nos abandonamos cotidianamente al genocidio
mnemotécnico. Así somos. Olvidamos las cosas, a las personas y a las
mascotas muertas («¿Lucky o Chuky, se llamaba la perrita que enterró papá?»).
Es igual. Y el porqué olvidamos tampoco importa. Olvidamos porque las
cosas nos duelen o nos indignan, olvidamos porque nos gustan y las
tenemos miedo, o simplemente porque una chica nos lo pidió frente al escaparate de una librería…
El caso es que la vida es elegir entre el olvido y la memoria: la
selección quirúrgica del barro que podemos llevar en la maleta. SIGUE EN PÚBLICO
lunes, 25 de marzo de 2013
Tatuarse los pecados
“Perdonadme, he pecado”. Es lo que dice el tatuaje que se hizo un
soldado estadounidense llamado Ryan Endicott, avergonzado por las
abominaciones que presenció, y de las que participó, en la guerra de
Irak.
El muchacho tiene miedo de relativizar algún día lo que allí presenciase, o incluso de olvidarlo, pero la realidad es que, cuando pase el tiempo, su espalda y su culpa -hoy tersas y revestidas de una estética de poesía flagelante- parecerán la serigrafía borrosa de una vieja bolsa arrugada de supermercado. Serán una mancha ilegible, deformada entre pliegues de carne añosa y descolgada. SIGUE EN PÚBLICO
El muchacho tiene miedo de relativizar algún día lo que allí presenciase, o incluso de olvidarlo, pero la realidad es que, cuando pase el tiempo, su espalda y su culpa -hoy tersas y revestidas de una estética de poesía flagelante- parecerán la serigrafía borrosa de una vieja bolsa arrugada de supermercado. Serán una mancha ilegible, deformada entre pliegues de carne añosa y descolgada. SIGUE EN PÚBLICO
jueves, 14 de marzo de 2013
No desahuciarás a las hormigas
Dice un proverbio japonés que hasta el pensamiento de una hormiga puede
alcanzar el cielo. Y hoy el cielo es el Tribunal de Justicia europeo,
que en las alturas ha escuchado que la normativa hipotecaria española es abusiva
hasta el sonrojo. Y ha reconocido en jerga jurídica, que es el lenguaje
bíblico de estos tiempos, que a la banca española se le ha permitido
matar hormigas a cañonazos durante décadas. ‘No desahuciarás a las
hormigas con impunidad’, debería decir un nuevo mandamiento a partir de
ahora. SIGUE EN PÚBLICO
sábado, 23 de febrero de 2013
23-F, verdadero estado de la nación
Se cumplen hoy 32 años desde que la España de bigotes y tricornios
entrase en el Congreso armada con faltas de ortografía para secuestrar
la democracia. No lo consiguieron los Tejero Boys, pero tampoco
parece que la calidad democrática alcanzada tres décadas después sea la
esperada. Pero si aquel 23-F pasó tristemente a la historia, esperemos
que este 23-F ciudadano y democrático sea un punto de inflexión para el
futuro: hoy sale a la calle el verdadero estado de la nación. Ése del
que la dialéctica bipartidista no supo hablar esta semana. A ver si se
enteran de una vez. SIGUE EN PÚBLICO
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